Identificar un posible problema con el juego no siempre es sencillo. En muchos casos, las señales aparecen de forma gradual y pueden pasar desapercibidas. Reconocer estos comportamientos a tiempo es un primer paso importante para recuperar el control.
A continuación, se describen algunos patrones de comportamiento comunes en personas que pueden estar desarrollando una adicción al juego.
Señales frecuentes de un problema con el juego
Podrías estar enfrentando dificultades relacionadas con el juego si presentas una o varias de las siguientes situaciones:
Implicación persistente con el juego y sensación de ansiedad o irritabilidad cuando se interrumpe o reduce la actividad.
Tendencia a pedir dinero prestado para afrontar problemas financieros causados por el juego.
Intentos repetidos y sin éxito de controlar, reducir o dejar de jugar.
Ausencias prolongadas o injustificadas del trabajo, estudio o del hogar.
Problemas financieros como uso excesivo de tarjetas de crédito, préstamos acumulados o falta de dinero en el presupuesto familiar.
Atención excesiva a programación deportiva, pronósticos o contenidos relacionados con apuestas en medios o en Internet.
Aislamiento para concentrarse en las apuestas.
Rechazo a aceptar consejos o comentarios de otras personas sobre el juego.
Disminución del rendimiento laboral o académico.
Malestar, enojo o tensión cuando algo impide jugar.
Cambios marcados en el estado de ánimo, como euforia o alivio tras ganar.
Preguntas para reflexionar sobre tus hábitos de juego
Responder con honestidad a las siguientes preguntas puede ayudarte a evaluar tu situación:
¿El juego te impide ser constante en tu trabajo o en tus estudios?
¿Apuestas solo para pasar el tiempo o cuando te sientes aburrido?
¿Apuestas para pagar deudas o resolver problemas económicos?
¿Apuestas hasta perder todo tu dinero disponible?
¿Has mentido para ocultar cuánto tiempo o dinero dedicas al juego?
¿Juegas solo y durante períodos prolongados?
¿Alguien cercano te ha criticado por tu forma de jugar?
¿Has perdido interés en tu familia, amistades u otras actividades?
¿Has mentido, robado o pedido dinero prestado para mantener tus hábitos de juego?
¿Te cuesta usar el dinero destinado al juego en otras necesidades?
Después de perder, ¿sientes la necesidad de recuperar lo perdido lo antes posible?
¿Te dan ganas de jugar después de una discusión, frustración o decepción?
¿El juego te ha hecho sentir deprimido o te ha llevado a pensamientos negativos sobre ti mismo?
Cuantas más respuestas afirmativas tengas, mayor es la probabilidad de que el juego esté generando un impacto negativo en tu vida.
Si te identificas con estas situaciones o sientes que el juego está dejando de ser solo entretenimiento, te recomendamos buscar apoyo. También puedes comunicarte con nosotros a través de cualquiera de nuestros canales de atención. Nuestro equipo está preparado para escucharte y orientarte.